Interpretar chistes, tacos y otros exabruptos : Experiencias del Parlamento Euro

El intérprete tiene necesidad de un “filtro anti-chiste” para poder comunicar el humor sin contagiarse.

Chistes, tacos y otros exabruptos son efímeros y hay que cazarlos al vuelo a pesar de su dificultad lingüística o su origen en elementos culturales o personales. El intérprete tiene necesidad de un “filtro anti-chiste” para poder comunicar el humor sin contagiarse. En cuanto a los tacos y exabruptos, la audiencia tiene derecho a percibir el tono de brusquedad o cólera del original para poder apreciar el mensaje por su cuenta.

En uno de los plenos del Parlamento Europeo una diputada irlandesa se dirigió al presidente de la sesión diciendo: ”Thank you, Mr. President. You and I have had very good moments on this floor”. (En el acta literal de la sesión aparece la mención “carcajadas”). A lo cual, el presidente, de nacionalidad española, remató con una gracia respondiendo “¡señora, si usted y yo no hemos tenido más momentos, fuera de este hemiciclo, será porque usted no ha querido!”

Sirva este ejemplo de introducción para ilustrar que ciertas expresiones con doble sentido, los chistes y los exabruptos proferidos en el discurso parlamentario son efímeros y hay que cazarlos al vuelo a la primera. Por una parte desvelan ciertas dificultades específicas a las que los intérpretes hacemos frente en nuestro trabajo diario, sumidos en un debate parlamentario que se desarrolla libremente. Por otra parte confirma una de las ideas básicas de la interpretación: más allá del puro conocimiento lingüístico debemos entender y sentir a la vez los elementos culturales y personales que impulsan al orador. El intérprete no comunica sólo palabras y conceptos, sino ideas y emociones, que a menudo rompen los moldes de la traducción literal. Cuando además se trabaja bajo el imperativo de la simultaneidad tenemos que hacer gala de imaginación para salvar ciertas situaciones.

Interpretar chistes y tacos en el Parlamento Europeo está al orden del día

Para gran suerte o gran desgracia de los intérpretes que trabajamos en el Parlamento Europeo, el uso que se hace del sentido del humor y del venablo en los discursos dentro de esta Institución es, en primer lugar, algo diferente en su estilo, y en segundo lugar algo más frecuente que en otros foros internacionales.

La diferencia de estilo radica en que, al ser el discurso parlamentario (democrático) por definición libre en su expresión, y al poder por tanto recurrir a todas las maneras retóricas adecuadas para convencer y justificar, resulta obvio que el abanico lingüístico se extiende al máximo.

La diferencia de frecuencia en las arrancadas humorísticas o coléricas de sus señorías se debe sencillamente a que la pertenencia a grupos políticos plurinacionales, constantes trabajos y viajes en común a lo largo de una legislatura, y la necesidad de alcanzar grandes consensos entre los Grupos políticos para conseguir mayorías en el pleno, terminan por crear un sentido de familiaridad no comparable a lo que otras asambleas internacionales pueden generar. Interpretar chistes, tacos y otros exabruptos es en el Parlamento Europeo algo nada peregrino, sino muy normal y a la orden del día.

The danger zone

Los traductores e intérpretes comparten en su trabajo la necesidad de una solidísima base lingüística, sobre todo léxica y terminológica; pero es precisamente en este tema, el de los extremos en el humor y en el enojo de orador, donde más topamos con el límite de lo terminológicamente acordado y codificado con anterioridad, donde los intérpretes necesitamos más agilidad de reacción y mejor conocimiento de la idiosincrasia el orador.

Las situaciones “chiste/taco” (permítaseme esta abreviación simplificada) se asemejan en su capacidad de dejar las equivalencias conocidas fuera de juego y dejar paso al ingenio espontáneo; suponen “zonas de peligro” claramente destacadas de la elocución normal, aunque cada una encierra a su vez dificultades propias . Algunas de esas dificultades permanecen el texto trascrito y afectan igualmente a los traductores, otras sin embargo surgen únicamente en el momento de la interpretación simultánea (y parcialmente en la consecutiva).

Los chistes y chanzas representan una doble dificultad: La primera es de índole lingüística técnica y llega a su expresión más típica en el “pun” inglés, es decir, el juego de palabras en el cual la combinación entre el sentido de ciertas palabras y su sonido constituye la nota de humor. Este tipo de gracias suelen ser prácticamente intraducibles, salvo afortunadas coincidencias acústicas entre idiomas de la misma familia. En semejante situación no cabe más que interpretar explicando y tratar de dar amenidad a la explicación. Un ejemplo verídico dentro de esta clase de chistes: ”The next speakers, after Ms. Green, are Mr. White and Mr. Black…and this is not a joke!”

El ritmo de la interpretación no perdona

Las ocurrencias humorísticas no son sólo difíciles de traducir/interpretar cundo tienen su origen en el idioma mismo, sino también cuando se nutren de referencias culturales nacionales del orador que sin explicación previa resultan incomprensibles para aquellos que no comparten el mismo espacio cultural. ¿Se puede por ejemplo interpretar un chiste sobre “gigantes y cabezudos” sin explicar lo que esa expresión significa en España? ¿Entiende un español sin más un chiste sobre la “elfstedentocht” holandesa (la vuelta de las once ciudades de Frisia en patines de hielo, que en los Países Bajos es todo un acontecimiento nacional)?

En esos momentos, aunque el chiste sea conceptual y lingüísticamente traducible, el ritmo simultáneo no perdona y obliga al intérprete a compactar la explicación sobre la referencia cultural sin dejar apenas margen para la nota humorística en sí. Este tipo de dificultades técnicas hacen que el intérprete tenga que abordar la situación con cierta soltura, consciente de las limitaciones intrínsecas, pero no dejándose impresionar por ellas. El que la versión interpretada sea menos graciosa que la original puede considerarse en este caso un mal menor, sobre todo si se piensa que a veces los chistes originales tampoco resultan muy graciosos.

El orador tiene derecho a la hilaridad

¿Pero qué sucede si la ocurrencia del orador efectivamente impacta a la audiencia que le entiende en directo? ¿Qué hace el intérprete cuando algunas personas en la sala estallan en carcajadas y el oyente espera a la interpretación para poder reír también? Aparte por tanto de las dificultades técnicas lingüísticas que acabo de comentar existe otro tipo de dificultad que yo calificaría como puramente racional.

El problema puede describirse formulando un principio claro: el orador tiene derecho a provocar hilaridad en la sala y los presentes tienen derecho a participar en ella, pero el intérprete, que entiende al orador en directo al igual que aquellos primeros que echan a reír, no tiene en ese mismo momento derecho a reírse. Para poder transmitir al oyente, pendiente de enterarse de la gracia, el motivo de las risas del vecino de escaño, el intérprete tiene que mantener la concentración y rechazar racionalmente la comicidad de la situación para sí mismo, desplazándola a la vez al oyente impaciente.

En ocasiones el orador no pretende causar hilaridad, como ilustra este otro ejemplo verídico. Una oradora italiana se empeña en dirigirse en francés al presidente de la sesión reclamando su turno de palabra: ”Monsieur le président, vous m’avez sautée trois fois!”. En vano trató el presidente de contestar: "Mais non, Madame, vous n’étiez pas inscrite sur la liste des orateurs”. Vuelta a la carga de la diputada: ”Mais si! Je vous dis, trois fois! Vous m’avez sautée trois fois”.

El traductor en su oficina puede disfrutar ese momento de humor al descubrirlo en un texto, puede parar el dictáfono, comentarlo con un colega antes de traducirlo etc. El intérprete no se puede permitir una carcajada a micrófono abierto o una distracción marcada de la concentración. En la cabina pues se lleva una especie de filtro racional “ anti-chistes”, que nos permite transmitir la gracia , sin contagiarnos en ese mismo momento de la distensión de ánimo general. ¡ Curioso fenómeno!

El taco castiz Oh, my goodness!

La dificultad lingüística de interpretar un taco o exabrupto es diferente. Aunque no todos los idiomas conozcan el mismo repertorio de tacos, existen expresiones fundamentales de cólera, rabia o perplejidad en todos. Se trata por tanto de atinar no con la palabra, sino con la manifestación del sentimiento equivalente. Véase el ejemplo de un ”¡J****, macho!” en español que interpretado al inglés, se convierte en un acertadísimo “Oh my goodness!” Lo que el intérprete requiere en esos momentos algo delicados es la certeza absoluta del dato cultural y máxima velocidad de reflejos.

Cuando la situación se complica y el orador comienza a proferir no una sola palabrota ( p ej: “ ¡Se nos echa encima una acojonante avalancha de enmiendas!”) sino verdaderos improperios, la dificultad consiste en darle a la interpretación el tono adecuado que refleje fielmente el ánimo de insulto y agresión del orador. Así como con los chistes se necesita como intérprete un filtro anti-contagio, con las expresiones de rabia e indignación se observa un fenómeno comparable. El discurso acalorado invita al intérprete a seguir la corriente, porque, de lo contrario, uno de los mensajes principales del discurso, el de la pasión, se truncaría. En este caso la medida la dicta el orador con su expresión original. En mi opinión, el intérprete no está autorizado a introducir un toque de mesura personal que rebaje la carga emocional del discurso. Lo que el intérprete interpone, sin embargo, es su filtro personal, para no dejar que la emoción que debe reflejar le afecte verdaderamente. El traductor, al no escuchar la voz del orador, al no verle la cara y gestos enfurecidos, no se expone a ese tipo de “duchas”.

Se dice a veces que la misma imagen y voz del orador agitado habla por sí sola y facilita al intérprete la labor de transmitir expresiones apasionadas. No soy partidaria de esa opinión, ya que precisamente cuando el oyente ve a una persona alterada, no se fomenta la relación de confianza que él tiene hacia el intérprete, si este le ofrece una versión aséptica de la intervención. Aparte de ello hay muchas salas de reunión tan grandes, que el factor de visión directa disminuye a favor del factor voz, amplificada por los auriculares, con o sin interpretación. De todas formas, el sistema del “loro”, que en el Parlamento Europeo transmite el sonido de las sesiones del hemiciclo (y todos los canales de interpretación) a los despachos de los diputados, nos obliga a interpretar pensando en oyentes no presentes en la sala.

Conocer los registros del orador

Lo que sí facilita la labor en ese tipo de ocasiones es conocer el estilo retórico del orador, saber si es una persona propensa a los exabruptos o no, cuál suele ser su registro de ataque, y tener una idea de qué señales de crispación anuncian que el volcán está a punto de estallar y por dónde. Los cinco años de mandato parlamentario no sólo crean un grado de comunicación muy especial entre diputados, sino que también nos permiten a los intérpretes ir conociendo lo que llamaríamos el “perfil lingüístico” del diputado, lo que en momentos de sorpresa y sobresalto resulta de gran utilidad para ofrecer una interpretación de calidad.



Elsa Michael es intérprete permanente en el Parlamento Europeo.

Recommended citation format:
Elsa-Maria MICHAEL. "Interpretar chistes, tacos y otros exabruptos : Experiencias del Parlamento Euro". aiic.net April 16, 2003. Accessed July 22, 2019. <http://aiic.net/p/1101>.



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Comments 12

The most recent comments are on top

Veronica Grunwald

   

I would love to have your Word file.

Thanks,

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Conxi Mollà

   

I wish the author had included more examples.

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Myriam Sigler

   

I would have translated it as "speaking frankly".

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what r u on

   

where are the swear words

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Laura V Gastelum

   

In Mexico, there's a expretion Sin Pelos en la lengua meaning Talking with out any regrets that how I would Translated

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Mariana Passo

   

Hi, I'm Mariana from Argentina. I just wanted to say that in my country at least, we say -and pronounce- "pedo" not "peo". This word means "farts".

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Sergio Viaggio

   

Thanks to Elsa Maria for this interesting and thoughtful piece. Colleagues may be interested in reading an article that I wrote on puns in interpretation: "The pitfalls of metalingual use in the booth", The Translator 2:2, pp. 177-198, 1996.

Anybody interested can write to me privately and I'll be happy to attach it as a Word file.

Sergio Viaggio, Chief'

Interpretation Section

United Nations Office at Vienna

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Christina

   

I am certain there must be a mistake. A true Spanish speaker would have said "pelos en la lengua". The other expression does not mean anything and quite frankly, I doubt any ambassador would use a word like "pedo" (by the way, pronounced and written "peo" in Latin America) during a speech.

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Burckhard DOEMPKE

   

Excellent analysis. If the joke or pun or play of words really turns out to be untranslatable in the heat of battle, there alsways remains the old trick of telling your audience: "The speaker has just told a joke which is unfortunately untranslatable. Please laugh." Evidemment, c'est un pis aller, but it never fails and the "speaker's right to hilarity" is upheld.

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Leduc, Jean-Francois

   

I wish the author of the article had mentioned one or two personal examples of situations she might have encountered and explained how she had managed to get out of them....just for the fun of it!

Also, does one translate the ominous: we have a saying...? What about the risk of giving the equivalent of a proverb in your own language? I remember a situation where I translated "Mr Chairman, we must call a spade a spade" by "...il faut appeler un chat un chat", which prompted a French-speaking delegate to use the "cat metaphor" in his intervention to the surprise of his English-speaking colleagues. Chat échaudé....

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Tiina Hyvärinen

   

Merci à Elsa de cette réflexion fort intéressante. A quel point faut-il être fidèle à l'orateur lorsqu'il s'emporte? N'oublions pas que le micro a un effet grossissant et que les auditeurs auront tendance à penser que c'est l'interprète qui est grossier. On m'a rapporté cette anecdote délicieuse d'une collègue qui avait traduit "this will mean a good kick in the ass of..." par "un coup de semonce" ! Aurait-elle dû parler de coup de pied au cul? Je pense que tout dépend du public. Les députés du PE se connaissent bien entre eux et savent exactement quelle est la teneur du langage de leurs collègues. C'est bien l'endroit où les interprètes peuvent laisser libre cours à leur vocabulaire fleuri !

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Chandler Thompson

   

A few years back, a colleague was interpreting when the US ambassador to a Latin American country told his listeners in Spanish: Quiero hablarles sin pedos en la lengua....

What would YOU have done?

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