Un día en la vida de un intérprete de conferencias

Obra en tres actos

ACTO I

  • La jornada suele comenzar la noche anterior, con los últimos preparativos: coloca todo lo que vayas a necesitar a la mañana siguiente sobre la mesa; si te encuentras en misión, ponte en contacto con tus colegas en cuanto llegues al hotel y pide los documentos para la reunión. Utiliza tu propio despertador donde quiera que estés (los sistemas de los hoteles no siempre funcionan).
  • Suena el despertador: estírate unos segundos y a la ducha. No te pases con el perfume o la loción de afeitado, porque vas a trabajar en un espacio reducido. Baja a desayunar y comenta las últimas informaciones con los colegas.
  • Asegúrate de que tienes todo lo que necesitas para la reunión: contrato, plano de la ciudad, papel, bolígrafos y documentos. Sal del hotel con tiempo si no conoces la ciudad.
  • Compra un periódico de camino al trabajo -la mayoría de los intérpretes son adictos a la actualidad. Nunca se sabe si un delegado va a referirse a una noticia reciente.
  • Cuando llegues al lugar de la reunión, busca las cabinas, saluda a tus colegas y preséntate al técnico.
  • Asegúrate de que conoces el funcionamiento del equipo: cómo se enciende y apaga el micrófono, dónde están los relés y el botón para la tos. Localisa el camino más discreto hacia los lavabos.
  • Ahora concéntrate: recuerda que no se trata de traducir palabras…
  • Relájate, respira hondo: empieza la reunión.

ACTO II

  • Es la hora del almuerzo. Da las gracias a la cabina alemana por su excelente relé del holandés. Aprovecha la oportunidad para desconectar: a algunos intérpretes les gusta comer con sus colegas, otros prefieren unos momentos de intimidad y se refugian en la lectura.
  • Después de horas de encierro, un poco de aire fresco no te vendrá mal: sal a estirar las piernas.
  • Aclara con tus colegas las dudas que te hayan surgido durante la reunión: los intérpretes trabajan en equipo. Consulta tu correo electrónico.

ACTO III

  • De vuelta al trabajo. El primer orador después del almuerzo merece toda tu simpatía: se dirige a unos delegados abotargados por la digestión y no le va a resultar fácil despertarlos de su siesta.
  • Escuchar, concentrarse, reflexionar y hablar. Mientras se habla, escuchar, concentrarse y reflexionar. Este bucle sin fin es un verdadero reto intelectual.
  • Fin de la reunión.
  • Recoge tus bártulos, no te olvides nada en la cabina.
  • Despídete de tus colegas, da las gracias al técnico y al colega que te contrató.
  • Vuelve a casa o al hotel.
  • Ahora, un poco de silencio para desenredar las neuronas.
  • Ha llegado el momento de hacer las maletas, pero ¿qué tiempo hace en el lugar al que vas? Esta vez, no te olvides el neceser ni el despertador.
  • Consulta los datos de tu billete y pide un taxi para ir al aeropuerto al día siguiente.
  • Asegúrate de que tienes todos tus documentos, pero también las llaves, el libro, el portátil, el móvil. Deja un número de contacto a tu familia para que puedan localisarte.

Epílogo

  • ¿De qué han hablado hoy en tu reunión?
  • Sabes que no te lo puedo decir.
  • ¿Es un secreto?
  • Ha sido una reunión privada, por rigurosa invitación. Es asunto suyo y no nuestro.
  • Bueno, ¿y quiénes estaban?
  • Oye, ¿no te tocaba a ti hacer la cena?

Recommended citation format:
VEGA Network. "Un día en la vida de un intérprete de conferencias". aiic.net January 25, 2005. Accessed August 18, 2018. <http://aiic.net/p/2350>.



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