Sobre la utilidad de las cabinas normalizadas para una calidad óptima de la interpretación

No es frecuente que un intérprete pueda garantizar una prestación satisfactoria sin dominar las lenguas y sin la formación adecuada. ¿Pero qué hay de los factores exteriores, como la normalización de las cabinas de interpretación y otros factores totalmente ajenos a la voluntad del intérprete? ¿Cuál es su influencia en la prestación del más curtido y qué puede hacer AIIC para contribuir a garantizar condiciones de trabajo satisfactorias a sus miembros (y a la vez a los no miembros)?

La calidad de un intérprete no basta para garantizar la calidad de la interpretación. En la conferencia "The Power of Language" que se celebró el pasado mayo en Bangkok, Luigi Luccarelli, presidente de la comisión de comunicación de AIIC, y Barbara Moser, presidenta de la comisión de investigación, presentaron una ponencia que indicaba que normalmente se es poco consciente de la incidencia determinante de los factores exteriores (mala iluminación, sonido de calidad mediocre, falta de visibilidad de los oradores) en el proceso de interpretación, ya de por sí complejo y exigente.

¿Qué indica la investigación sobre el entorno del intérprete?

La investigación muestra que varios factores tienen un impacto en la calidad. Ni que decir tiene que la complejidad del tema, la preparación del intérprete (y, por lo tanto, la disponibilidad de documentación), las características del discurso (densidad, velocidad, coherencia, emotividad, acento), el tamaño del equipo de intérpretes y la carga de trabajo serán decisivos para la calidad de la prestación. ¿Pero qué hay de ese otro factor de estrés, a saber, la no conformidad de las cabinas móviles o fijas para con, respectivamente, las normas ISO 4043 y 2603?

Como se indica en la ponencia [1] de Luccarelli y Moser, un estudio sobre la carga de trabajo que realizó AIIC en 2003 ha permitido establecer que, para el 55% de los intérpretes encuestados, las condiciones físicas en cabina constituyen el principal factor de estrés. Los niveles de CO2 son a menudo inaceptables al cabo de una hora y media, el nivel de humedad se vuelve incómodo rápidamente después de 6 horas, la temperatura al cabo de 3 horas, la renovación del aire es insuficiente en el 87% de las cabinas y las entradas de aire fresco son inexistentes, la iluminación es poco satisfactoria y las dimensiones no siempre son conformes a las normas.

¿Qué es una cabina normalizada?

AIIC colabora desde hacer muchos años con la Organisación Internacional de Normalización, ISO, para elaborar y actualizar las normas relativas a las cabinas. Dichas normas ISO, a menuda transpuestas a las legislaciones nacionales, contemplan las dimensiones de las cabinas (que deben ser, en el caso de las cabinas fijas, un mínimo de 2,50m de anchura x 2,30m de altura y 2,40m de profundidad, puesto que se trata del espacio de trabajo de 2 personas durante 6 ó 7 horas diarias), su accesibilidad y visibilidad (vista directa de la sala y la pantalla), el tipo de cristales (antirreflectantes), el aislamiento acústico, el cableado (empotrado), la climatización y el alumbrado (independientes de la sala), las dimensiones de las superficies de trabajo (suficiente para tomar notas, consultar documentos), los cuadros de control e incluso los asientos.

Eso no impide que, aunque algunos centros de conferencias del mundo se han asegurado de construir cabinas normalizadas (un argumento de venta excelente), éstas siguen siendo relativamente escasas. Las que cumplen perfectamente con las normas apenas son más que las instalaciones de las instituciones comunitarias, en particular las de los edificios recientes de la Comisión, del Consejo, del Parlamento, del Tribunal de Justicia etc. de Bruselas, Estrasburgo o Luxemburgo, y como mucho algunas en el Palacio de las Naciones de la ONU en Ginebra.

Palacio de las Naciones Sala de la Asamblea, ONU
ONU SCIC

Desgraciadamente, las cabinas amplias, bien ventiladas e iluminadas, con cristales sin reflejos y una buena visibilidad de la sala, son una minoría. Parece que los arquitectos, incluso los mejores, experimenten un malévolo placer al ignorar las normas ISO durante la construcción de cabinas fijas y, en general, priman el aspecto estético sobre el aspecto práctico. Se incluyen a continuación algunos ejemplos recogidos durante las conferencias.

Algunos ejemplos de fallos... A no seguir...

A menudo el principal problema de las cabinas fijas es la visibilidad porque se sitúan lateralmente o completamente orientadas hacia el fondo de la sala, sin que los intérpretes puedan ver la pantalla o el estrado, o bien encaramadas tan alto que éstos se ven obligados a utilizar prismáticos para descifrar el nombre de la molécula que el oncólogo acaba de pronunciar a gran velocidad, por supuesto, y que todos los participantes pueden leer claramente en la pantalla.

El Palacio de Congresos Pierre Baudis de Toulouse, por ejemplo, tiene un gran auditorio donde las cabinas son relativamente cómodas, pero también tiene otra sala más pequeña, ¡donde el arquitecto ha demostrado una creatividad totalmente inútil! Ha decidido adornar las ventanas de las cabinas con paneles acristalados en zigzag... Que obstruyen completamente la vista de los intérpretes y les impiden seguir los debates de la sala (foto). Queda un efecto precioso visto desde abajo, pero impide a los intérpretes leer las diapositivas, por ejemplo. Un detalle sin importancia, claro...

    
Vista desde la cabina, Toulouse Vista desde la sala, Toulouse

Asimismo, el Centro de Congresos Lutfi Kirdar de Estambul cuenta con dos salas, Anadolu y Rumeli, en las que unas columnas enormes se elevaban desafortunadamente ante las ventanas de las cabinas, lo que obligaba a los intérpretes a realizar innumerables contorsiones para divisar oradores y proyecciones. A falta de monitores para paliar estos problemas estructurales, los intérpretes se veían constantemente obligados a levantarse e inclinarse, como se ve en la foto. Afortunadamente, nuestros colegas turcos nos dicen, en otro artículo, que la dirección del Centro, consciente de los problemas, ha decidido poner las cabinas en conformidad (lo que, ¡desgraciadamente!, será mucho más costoso que si se hubiera respetado la norma ISO 2603 desde un principio).

Estambul (Centro Lutfi Kirdar)

Recientemente, un equipo inauguró el magnífico Centro de Documentación e Investigación de Abu Dhabi, en el que los arquitectos rivalizaron en imaginación y originalidad... Cabinas incluidas. Éstas, pequeñas y provistas de minúsculas ventanas (¿para qué ver si se puede escuchar?, parece que pensaron los diseñadores), contaban, por ejemplo, con un conmutador que, cuando se apagaba para ver algo más que su propio reflejo en el cristal, sumía toda la sala de conferencias en la oscuridad... Estarán de acuerdo en que es poco discreto...

Centro de documentación e investigación

Parece que incluso los mejores arquitectos ignoran altivamente estas normas ISO concebidas con tanto trabajo. Jean Nouvel, cuyos edificios sin embargo son unánimemente aclamados, ha firmado recientemente dos obras que, desde el punto de vista de las cabinas, dejan mucho que desear.

Una es la famosa torre Agbar que se ha convertido en uno de los emblemas de Barcelona, con su línea esbelta y sus elegantes paneles de colores. Sin embargo, cuando uno está en cabina, se pregunta si realmente ha llegado al trabajo o sigue sentado en su descapotable. Exactamente, como el climatizador/ventilador se encuentra entre el cristal (que no es antirreflectante) y la mesa de trabajo, se interpreta con la melena al viento (y el resfriado asegurado), absorto en la contemplación de la propia imagen, lo que es poco propicio a la concentración...

Cabina Jean Nouvel

El otro gran proyecto de Jean Nouvel es el Museo del Quai Branly en París, el formidable museo de arte primitivo. Si éste pretende estar a medio camino entre un museo de etnología y un centro de investigación, las cabinas de interpretación, a su vez, se encuentran a medio camino entre el gallinero y... La ratonera. De hecho, para llegar a ellas no sólo hay que subir 3 pisos sin ascensor (para disgusto de nuestros colegas en silla de ruedas), sino que además, en caso de incendio, parece que la única salida posible es saltar... Cabe esperar que la Dirección le ponga remedio rápidamente y AIIC ha iniciado contactos en este sentido.

Museo de arte primitivo

Se desprende de este breve repaso que, si bien es indispensable tener normas ISO que regulen la disposición de las cabinas de interpretación, queda por delante una firme labor de promoción entre las facultades de arquitectura para hacerlas conocer, así como entre los arquitectos para que integren sistemáticamente la norma ISO 2603 en sus proyectos. Así evitarán a sus clientes tener que proceder, después, a una puesta en conformidad tan costosa como necesaria.

[1] Luccarelli, L. y Moser-Mercer, B. (no publicado). In Light of the Findings: how research can inform interpreter working conditions. Ponencia presentada en la "First World Conference on the Power of Language: Theory, Practice and Development", 22-25 de mayo de 2006, Bangkok, Tailandia.



Recommended citation format:
Danielle GREE. "Sobre la utilidad de las cabinas normalizadas para una calidad óptima de la interpretación". aiic.net December 4, 2006. Accessed June 26, 2017. <http://aiic.net/p/2543>.



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