La Web 2.0 para intérpretes y otros aspectos de la gestión de conocimientos

"¿Podrías mirar rapidito en Internet si este término línea del bikini realmente existe? Me suena a mala traducción ..."

Con la computadora en cabina y el WiFi cada vez más disponible, estas preguntas ya son bastante corrientes. ¿Pero qué es eso de "mirarlo rapidito"? Introducir el término en Google y ver cuántos resultados da, ¿y ya está? Una vez tardé medio día en averiguar si las 11 ocurrencias de algún término alemán que había encontrado en Google eran un calco de otro idioma o si provenían de páginas redactadas en alemán genuino.

Para aumentar la probabilidad de buscar en textos de autores nativos, se puede recurrir a las denominadas "herramientas del idioma" de Google, que permiten seleccionar el país  donde se ubican las páginas que se rastrean. Para el alemán, resulta relativamente fácil con Alemania y Austria como posibles países con el alemán como único idioma; pero con el inglés ya se complica la cosa, ni hablar del castellano y sus 21 países de habla española ... ¿Qué hacemos?: ¿volver a las "herramientas del idioma" una y otra vez, seleccionando un país tras otro sumando el número de resultados en la memoria? No lo suele hacer nadie, y menos todavía en cabina.

Entonces, me planteé: ¿No habrá manera de facilitar este tipo de búsquedas para hacerlas más rápidas y más confortables?

Total, que decidí mandar a programar una herramienta que me permitiera buscar (a través de una interfaz de Google) en países determinados sin mucho rollo o - en el caso del español y del inglés - en grupos de países predefinidos. La bauticé "termprofile" y está disponible libre y gratuitamente en www.termprofile.com. Se me ocurrió este nombre porque lo que nos proporciona Termprofile es un "perfil estadístico" basado en la web que nos permite fundamentar la verificación de un término en Internet.

Termprofile, además de facilitar las búsquedas por países, permite hacer tres consultas paralelas para poder cotejar los resultados de términos alternativos en un mismo idioma - ¿será línea de bikini o más bien línea del bikini o zona del bikini? - o en diferentes idiomas - ¿linea del bikini será igual de frecuente que bikini line en inglés? (En el caso de expresiones compuestas de más de una palabra, siempre hay que poner la expresión entera entre comillas para buscar el término exacto.) Y como si fuera poco, también nos permite averiguar si 561 veces la expresión línea del bikini encontrada en las páginas de todos los países hispanohablantes es comparable a 396 000 veces la palabra bikini line en los países de habla inglesa. ¿Cómo funciona eso? Se introduce simplemente algún término de control muy común (como cat en inglés o gato en castellano) para que Termprofile calcule una "frecuencia relativa", que resulta más comparable entre países de diferentes dimensiones. Básicamente se trata de una cuota de utilización expresada en forma de "1:3939": Por cada mención de linea del bikini se encuentra 3939 veces la palabra gato, mientras que la bikini line comparada con el cat tiene una frecuencia relativa de sólo 1:508 en los países angloparlantes, o sea que su uso es casi ocho veces más frecuente. También llama la atención que la expresión línea del bikini (en español) se encuentra muchas más veces en países angloparlantes que en países hispanohablantes.

Todas estas cifras apuntan a que eventualmente vale la pena averiguar si existe algún término alternativo más utilizado (simplemente adivinando, buscando textos sobre el tema en castellano o consultando a un experto y/o a un hispanohablante) - y de pronto nos damos cuenta que los hispanohablantes (como de costumbre) se complican mucho menos la vida y se refieren simplemente a las ingles.

El Internet desde luego que no es ningún corpus lingüístico fiable como para hacer investigaciones fundamentadas al cien por cien y esta comparabilidad tiene sus límites (véase el punto "info" en Termprofile). Pero con Termprofile por lo menos se pueden hacer consultas algo más fiables que con una simple búsqueda en Google (u otro motor de búsqueda), sin hacernos perder más tiempo. Nos permite hacernos una idea de la fiabilidad de una traducción que nos puede parecer demasiado literal o de la existencia de un término que acaba de adivinar de improviso el colega trabajando a nuestro lado, o también para ver si un término se usa más en España o en América Latina. Y además, una vez acostumbrados, la herramienta se convierte en un juego casi igual de entretenido que el Sudoku.

Comparto estas ideas y esta herramienta con mis colegas no sólo para ofrecerles el uso de Termprofile, sino para ilustrar lo fácil que puede ser sacar provecho de la famosa Web 2.0, la "web participativa". Quizás con este artículo otros colegas se animen a reflexionar sobre otras formas de utilizar la web para los fines de nuestra profesión. Ojalá se logre iniciar una discusión sobre estas posibilidades, ya sea en la fase de preparación o seguimiento de un trabajo o bien en la cabina, ya sea para asistir al compañero o para recurrir a algún instrumento durante la interpretación simultánea. Ya existen varias herramientas en la web que nos pueden resultar útiles a los intérpretes, por ejemplo la extracción de términos, la creación de un corpus textual en base a unas palabras clave para iniciarse a un tema, la identificación automatizada de neologismos etc. AIIC podría servir de foro de reflexión para identificar más oportunidades en relación con la Web 2.0 - para mejorar continuamente la calidad de nuestro trabajo.

Entonces: La famosa "gestión de información" - o incluso la "de conocimientos" - ¿es pura informática?

La respuesta clara e inequívoca es que no. La solución ante la disyuntiva de tener que saberlo todo y no poder saberlo todo, claramente va mucho más allá de unos meros programas informáticos. En mis investigaciones científicas de este tema, he identificado diferentes formas de optimizar el tratamiento de información y conocimientos y lograr una mayor eficacia. Son soluciones que no tienen que ver necesariamente con el software.

Los métodos de evaluación del propio trabajo de interpretación relativo a la información y los conocimientos, por ejemplo (un elemento importante del "management"), van desde el cálculo de algunos indicadores (como la cuota de utilización de los términos elaborados en la fase preparatoria o el tiempo relativo invertido en la preparación de una conferencia) hasta la evaluación del propio trabajo de interpretación después de una conferencia mediante un formulario específico. No se necesita para nada un software específico, teóricamente se puede hacer sobre papel.

Además, existen diversos métodos para optimizar el trabajo de información, a saber:

  • la sistematización (servicios RSS, preguntas clave en las charlas informativas de preparación, estructuras terminológicas, por citar algunos),
  • la ampliación y limitación de búsquedas de información (a nivel local o en Internet),
  • la extracción de terminología o de contenido,
  • la selección sistemática,  por ejemplo de términos para hacerlos más utilizables (importancia, grado de memorización, necesidad de revisión, clasificación temática/por clientes etc.),
  • la aceleración del propio trabajo (por medios electrónicos, activación de conocimientos pasivos),
  • una selección sensata de las informaciones utilizadas o memorizadas.

Este último punto, la selección, es un aspecto estratégico que abarca todas las actividades de tratamiento de la información y de los conocmientos. Significa que conviene ponderar conscientemente los costos y los beneficios de las informaciones que tenemos a nuestro alcance y de los conocimientos que pretendemos adquirir, para decidir a qué dedicarse primero, qué cosa descartar y cómo manejar todo de forma eficiente cuando no queda mucho tiempo. Por ejemplo, ¿cuánto me cuesta (en términos monetarios) un diccionario técnico?, y, por otro lado, ¿cuánto tiempo me va a ahorrar y en qué medida mejora la calidad de mi trabajo? O: ¿cuánto me tengo que esforzar para memorizar una lista de términos que me acaba de entregar el colega y cuál es la probabilidad de que vaya a utilizar estos términos? ¿Me servirá más tener la lista (o parte de ella) visible en cabina o tenerla memorizada? En fin, agarrar todo lo que caiga en nuestras manos (en forma digital o sobre papel) sin reflexionar ya no es necesariamente el lema del momento.

Los recursos informáticos pueden servir de apoyo para muchos de los métodos citados. Pero, por mucho que estemos entusiasmados con tantos medios y tanta información a nuestro alcance, más que nunca cabe reflexionar también sobre los propios métodos, ya que de poco sirven el software e Internet si no contamos con un método de trabajo enfocado. AIIC aquí también puede ser es el foro más indicado para iniciar una discusión entre profesionales que parecen seguir planteamientos muy distintos: Cuando organiso seminarios o presento ponencias frente a los compañeros, me sorprende una y otra vez la diversidad de las exigencias de los colegas, sus costumbres y sus preferencias, desde los más experimentos que guardan en su sótano una biblioteca entera de glosarios que - con razón - no quieren desechar por completo, hasta aquellos que trabajan con su oficina completamente "sin papel". Desde los convencidos usuarios de glosarios Word pasando por los aficionados de Excel o Multiterm hasta los más expertos que desarrollan y utilizan sistemas sofisticados como LookUp o Interplex.

La Web 2.0 y la gestión de información y conocimientos - dos palabras de moda que ojalá nos valgan. ¡Intentemos "cultivar" de forma óptima nuestro recurso más importante!

Thanks go to Angela Keil for help in editing this Spanish version.



Recommended citation format:
Anja RÜTTEN. "La Web 2.0 para intérpretes y otros aspectos de la gestión de conocimientos". aiic.net December 17, 2007. Accessed May 21, 2019. <http://aiic.net/p/2843>.



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