La interpretación como acicate del conocimiento

Si bien es cierto que Laura Bertone nos advierte en el preámbulo que su libro “no es un tratado técnico sobre temas relacionados con la interpretación…” y que “…no está destinado específicamente a la enseñanza de la interpretación…”, la autora se apoya en una experiencia de muchos años como intérprete profesional y su contenido y análisis, así como el tenor de sus consejos son un guiño de complicidad a lectores con experiencia en ese campo, por más que la obra pueda interesar a un público más amplio.

Una reseña de: The Hidden Side of Babel
Autora: Laura Bertone
Editorial: Evolución Publishing Division, 1a edición, (2006),
Buenos Aires, Argentina y Foreign Language Teaching and Research, Beijing, 2008
ISBN-10: 987214913
ISBN-13: 978-9872104917

A riesgo de contrariar la advertencia, yo creo haber leído una obra sobre interpretación, por lo menos en tres de las cinco secciones que lo componen.  

Es una fuente de material para la reflexión y un alegato a favor de la introspección y del conocimiento de si mismo como medio para conocer al otro y, por lo tanto, al mundo que nos rodea.  Es también un libro sobre qué nos decimos los intérpretes cuando extrapolamos del oficio a la vida.

La evolución de un libro

Vayamos por partes, ¿cómo surge este trabajo? The Hidden Side of Babel viene de otro libro, En torno de Babel, publicado hace 20 años en español y éste, a su vez, parcialmente, de la tesis doctoral (Sur la relativité du sens) de la autora. Las tres primeras secciones de The Hidden Side  reproducen, con el aseo y añadido de algunos párrafos y secciones, el texto publicado por Hachette, en Buenos Aires, en 1989.  En esos capítulos se examina el misterio y la luz del lenguaje en el caleidoscopio de la interpretación, transformada de oficio en juguete para lanzar ideas, hacer comparaciones, trazar paralelos y sorprender con paradojas. Y no se me quita la idea de que para poner palabras a las chispas que enciende su curiosidad, casi de puntillas, como pidiendo disculpas por maravillarse, la autora se aventura por las sesudas explicaciones que nos ofrecen unas ciencias plurisilábicas llamadas semiología, semántica, lingüística, psicología y otras varias. ¿Es posible que exista una presión para mostrarse científicamente correcto?

La intensidad del esfuerzo de la interpretación simultánea se utiliza como una lupa que permite examinar la realidad -representada por el habla- y aprovechar las ciencias que describen y explican el discurso para, a su vez, cerrar el círculo y aclarar los procesos de la interpretación. Así, la autora nos acerca y pasea por terrenos en los que los intérpretes transitan a diario: el idioma como juego, la enunciación, o no, de lo implícito en el discurso, las contradicciones y las estrategias para afrontarlas, las interferencias, las situaciones rituales o el lenguaje protocolizado. 

La interpretación como discurso

La explicación de la actividad interpretativa recurriendo al discurso y la comunicación en general facilita su desmitificación y, al mismo tiempo, nos ayuda a ver matices en lo enunciado y la comunicación, de otro modo imperceptibles.  En las tres primeras secciones del libro los conceptos se desarrollan combinando descripciones prestadas de otras disciplinas, con ejemplos concretos de interpretación, trabajos de campo, recurso a grabaciones y comparación de versiones. No faltan ejemplos de situaciones reales, algunas jugosas y bien aprovechadas, como un malentendido entre Paul Henri Spaak y Chou en Lai en las negociaciones a tres bandas (China-URSS-ONU) en el contexto de Corea y la Guerra Fría en 1954 o los célebres zapatazos machacando njets en la ONU (que por cierto, en la versión de En torno de Babel de 1989 eran anónimos y en la actual se atribuyen abiertamente a Nikita Jrushchov. ¿Una de las revelaciones de The Hidden Side?).

El anecdotario, además de entretenido y abundante, está bien discutido y anotado y nos baja de las alturas de la abstracción en aterrizaje suave sobre el campo trillado por los profesionales de la interpretación. La actividad es simultánea no sólo en los dos discursos (original y versión), sino a muchos niveles de proceso en la comprensión: morfológico, fonológico, sintáctico, desde luego semántico, pero también contextual, de conocimiento, etc.  Lo implícito, la inferencia y la atribución de intención son examinados con coraje intelectual porque enjuician el axioma del vouloir dire para dejarlo en una aspiración de valor didáctico, una aproximación, un cálculo cuestionable en términos absolutos. Porque, ¿cómo pretender realmente que se pueda conocer la intención discursiva última del orador?

Un abundante y buen trabajo de conceptualización permite comparar elementos,  que se dirían exclusivos de nuestro trajinar, con la comunicación o la conversación monolingües. Allí también habitan los mensajes implícitos, las intenciones más o menos francas u ocultas de los hablantes, las señales divergentes, etc. Además, desde Barthes y Kristeva y por aquello de la intertextualidad, es sabido que cuando hablamos, en realidad nos traducimos.

Abrir el campo de la reflexión

Este libro es un solitario pero encomiable esfuerzo por ampliar el campo de la reflexión en interpretación de conferencias.  La investigación, hasta la fecha y tal vez por haberse hecho mayormente desde instituciones académicas, se ha centrado, sobre todo, en explicar el proceso de la interpretación, en revelar sus mecanismos y, como ciencia en ciernes, se ha volcado en demostrar su entidad como tal ciencia, recurriendo a metodologías empíricas, descriptivas y replicables. Ello, que en si mismo no tiene nada reprobable  -al contrario, ha significado un considerable impulso conceptual y permitido la construcción de modelos y progresos notables en la enseñanza- podría beneficiarse del contrapeso de enfoques más holísticos, introspectivos y complejos. Ese ejercicio significaría, hay que reconocerlo, dar ocasionales volteretas en el vacío, pero así son los impulsos del intelecto, que rompen con la rutina para acabar dando saltos de calidad.

Las dos últimas secciones del libro, escritas más recientemente, recurren a un método distinto.  Exponen una serie de temas emparentados con la actividad de interpretación, trazan algún paralelo y administran consejos.  Así, se presenta un “intérprete interior”, una suerte de observador de todos los procesos internos del oficio y de la vida, se nos habla de variancia e invariancia en la ciencia o el lenguaje o se nos explica la anatomía, historia y funcionamiento del cerebro. Pero, más allá del indudable interés de cada una de las materias expuestas, se echa en falta trabajo de campo, más ejemplos y elaboración de aplicaciones en el ámbito de la interpretación.

Rituales, teatro y ética

No quisiera dejar de mencionar tres materias que parecen tocar una vena sentida en la autora, raras en esta literatura, y cuyo entusiasmo y curiosidad por los mismos confieso compartir. Me refiero al lenguaje protocolizado y a las situaciones ritualizadas (a partir de los trabajos de Goffman), a la intensidad  y  consecuencias de la identificación trazadas en paralelo con el teatro (Stanislavsky y, añadiría, Brecht)  y a la necesidad de incorporar a la investigación y al debate la dimensión ética en la interpretación, tema por el que Bertone rompe una solitaria lanza, especialmente en situaciones comprometidas, de conflicto o en el entorno del poder.  Aun cuando la versión de un intérprete sea aséptica, la situación en que se produce la interpretación puede no serla y convendría recordar que en nombre de la neutralidad o de los derechos humanos tenemos la libertad -a veces el deber- de rechazar una misión.

Si en su día pensé que el título de En torno a Babel era un homenaje al pensamiento volcánico de George Steiner (Después de Babel), este opus podría serlo a Edward Hall (La dimensión oculta) y a su aportación al ámbito de las relaciones interculturales, donde este libro se -y nos- inscribe de lleno. La imagen simbólica de la caída de Babel que se ofrece en su cierre no es la de la tradicional confusión por la proliferación de lenguas, sino la del derrumbe de la comunicación, sea cual fuere la lengua. El esfuerzo que implícitamente se exige, entonces, es el de tender puentes, el de interpretar desde la lengua, tanto o más que desde las lenguas. El corolario sería que las dificultades de interpretación que se apuntan son también, o son en primer lugar, las de comprender y trascender las dificultades del discurso y la comunicación. 

Este libro se ha hecho acreedor al premio Samuel I. Hayakawa  concedido por primera vez por el Institute of General Semantics de los Estados Unidos a la obra más destacada publicada en los últimos cinco años sobre materias directamente atinentes a la semántica general.  Espero que su publicación, al hacerse en inglés, allane el camino para su merecida lectura y discusión.

Estas son páginas de curiosidad y dedicación al oficio. Un libro circular, escrito en remolinos, cuya composición abarca un largo período de tiempo.  Así se explica, tal vez, que el método no siempre sea uniforme, algo que no detrae de su ya glosado principal atractivo, aunque diluye un poco su colofón. En cualquier caso se trata de una obra que abre horizontes, oportuna y bien documentada, escrita con dedicación y amor por la profesión.  Y, aunque sólo fuera por ello, merece nuestro reconocimiento. La autora relata por igual, a legos e iniciados, cómo esta ocupación le ha enseñado a ver y desentrañar un mundo que la maravilla.  Paradójicamente, su legado además de una narración del universo que ve, lo es de los ojos que lo miran. 



Recommended citation format:
Eduardo KAHANE. "La interpretación como acicate del conocimiento". aiic.net March 15, 2010. Accessed December 12, 2017. <http://aiic.net/p/3407>.



There are no comments to display